Me Multaron
¿Que hacer cuando te multan en Nicaragua?
En Nicaragua existen entes que juegan un rol doble y toparse con uno de ellos es jugar a la ruleta rusa. Estos son oficiales de tránsito de la Policía Nacional, si tienes suerte puedes toparte con agentes honestos que solo quieren hacer su trabajo o con gusanos que solo buscan dinero fácil.
Cuando se hace un cambio en una calle, se añade un letrero, se cambia la preferencia, etc. Puedes estar seguro de que habrá oficiales a la vuelta de la esquina esperando por un conductor ingenuo que cometa una infracción.
Mientras manejaba por una calle en la cual recientemente se hizo un cambio de preferencia y además se añadió un rotulo de “No girar a la izquierda”…. Bueno, ¿adivinen que hice yo? Si, exactamente, vire a la izquierda! Y adivinen, ¿quiénes estaban adelante esperando pacientemente por mí? Si, exactamente, dos agentes de tránsito, quien primeramente me pregunta si sabía lo que había hecho, obviamente yo no tenía idea ya que no había visto el nuevo letrero. El oficial siguió haciendo preguntas y repitiendo lo mismo, ¿se imaginan que quería? Si, exactamente. Lo muy usual en Nicaragua, una mordida (como decimos en Nicaragua) o soborno, pero mi mente está decidida que no daré sobornos y prefiero tomar la multa.
Momento doloroso cuando toman tu licencia y en su lugar te dan una boleta amarilla (puede también ser roja dependiendo del tipo de infracción) y te dejan ir. Vale mencionar que si te dan una boleta roja, no puedes manejar legalmente. Lo más increíble viene ahora, esperaba un proceso largo y tedioso para recuperar mi licencia, como lo experimente una vez hace un par de años. Pero la sorpresa fue grata al darme cuenta que lo único que tienes que hacer es ir al banco con la multa (yo le saque una fotocopia por si acaso) y esperar un par de días a que la licencia llegue a tu casa por medio de Correos de Nicaragua.
Quiero aclarar de que esto es para la mayoría de infracciones, ya que cuando se involucra la confiscación del vehículo es una historia totalmente distinta, lo cual también me sucedió pero esa historia la dejaremos para otro día.
